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25 años de un mundo en el que caben otros mundos

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“No quieren construir otra república u otro país, no se van a separar de México, de hecho ellos siguen siendo los originales mexicanos. Nunca pasó por su mente, ni pasa ahora la posibilidad de separarse. Lo único que quieren es vivir a su modo y en paz. Y si alguien los quiere seguir que los siga y ya”.

 

Así resumió el doctor Jorge Regalado Santillán, profesor investigador del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH), el repaso de los aportes, a 25 años del levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), en Chiapas.

 

Insistió en que la visión de respeto al medio ambiente y a la naturaleza, centrales en esas comunidades y para los pueblos originarios en general, son el único camino que nos queda para la sobrevivencia humana.

 

“Es una cosa que en perspectiva, como que todo mundo o mucha gente -me refiero a nosotros en la ciudades-, poco a poco iremos cayendo en cuenta de que no hay otra opción que vivir de otra forma a como lo estamos haciendo”.

 

Para el investigador, es claro que “no tenemos ninguna perspectiva de futuro con este sistema. En él, nuestra perspectiva de futuro es ser ‘levantado’, secuestrado; morir de cáncer, por contaminación, padecer un infarto y que nadie se preocupe por nosotros porque el sistema de salud está colapsado; los sistemas de pensiones están hechos pedazos; las generaciones nuevas no tienen absolutamente nada”.

 

Frente a estas realidades, Regalado Santillán aseguró que “eso va obligando, por la vía de los hechos, a que tengamos que pensar en algún momento en ver hacia otro lado y una posibilidad y es una posibilidad, porque tampoco hay que deificarlo, una posibilidad es el zapatismo, que tampoco es un modelo a seguir. En todo caso, en las ciudades tendríamos que ser los suficientemente inteligentes para construir nuestro propio modelo autogestivo o autónomo”.

 

Estableció que el proceso revolucionario seguido por las comunidades zapatistas, “es una idea de revolución que está alejada de cualquier definición teórica dominante, incluso de las ideas marxistas. No tiene nada que ver con eso, porque el zapatismo no es una teoría, es una forma de pensamiento, de vida, es una práctica cotidiana que resuelve en el proceso cómo enfrentar, entender y resolver sus necesidades”.

 

Es entonces, dijo, “un proceso totalmente vivo, no es nada abstracto, no es un esquema, no es un modelo, no es algo para el futuro, es algo para el presente y no está anclado a nada, más que a las necesidades de sus propias comunidades”.

 

El académico aclaró que “lo que menos quisiera es que se diera una idea de endiosamiento, o de que hablo de una organización o de un proceso perfecto, para nada. Sabemos que todo proceso social, todo proceso organizativo genera conflicto y ahí hay conflicto interno. El problema no es el conflicto, sino cómo lo haces parte de la vida y de la propia organización y cómo lo vas generando para que avance”.

 

“El zapatismo ha avanzado. Me voy a atrever a decir que en México hay un movimiento zapatista que por supuesto va más allá de Chiapas. Diría que seguramente en todo el país hay zapatistas, como parte de esto amorfo que podría ser el zapatismo. No hay nada estructurado, no hay organización estructurada”.

 

Regalado Santillán explicó que se trata de “personas que en lo cotidiano hacen pequeñas acciones que significan un cambio de mentalidad, que están inspiradas en el zapatismo. No están ligadas orgánicamente y no tienen porque estarlo, pero están inspiradas en las ideas zapatistas o ahora en las ideas de la autonomía y de autogestión, de que otro mundo es posible y entonces diría que esa es una de las grandes aportaciones del zapatismo. El haber despertado este nuevo imaginario, por llamarlo así, de que sí se puede vivir de otra manera”.

 

Y aunque advirtió que “el del zapatismo tampoco es un proceso sin errores, por supuesto que han cometido errores y hay que señalarlos”, se debe poner por delante que “lo que han hecho es de una importancia insólita. Nadie más ha hecho una cosa tan importante como ellos. El zapatismo es como ese tipo de hechos políticos, de procesos que luego al paso de los años solemos llamarles parteaguas en la Historia, hitos”.

 

“Creo que el zapatismo es de ese tipo de movimientos que te reta para que entendamos que en realidad cuando hablamos de un movimiento o de un proceso importante, es el que te lleva a alterar tu vida cotidiana, que te lleva a decir no, ya no voy a hacer esto, ni esto, aunque sean cosas chiquitas, pero que dices, me queda claro que esto ya no lo debo hacer y son cosas que venías haciendo toda tu vida. Es decir, una serie de rupturas con lo instituido, con cosas fuertemente instituidas”.

 

Y concluyó: “el movimiento en realidad tiene importancia cuando altera tu vida cotidiana, cuando empiezas a ser de otra manera, aunque sean cosas pequeñas, en pequeños niveles, ahí está la revolución, el cambio de fondo, de manera que dices no, esto ya no lo hago y empiezas a tener otro tipo de prácticas y creo que el zapatismo es eso”.

Escrito por: 
Gabriela Díaz García
Fotografía: 
Humberto Muñiz
Fuente: 
Difunde CUCSH