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América Latina, reservorio para la explotación

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Desde la llegada de los europeos y a lo largo de un proceso de colonización que  se ha extendido a por siglos y hasta el momento presente, América Latina es vista por el capital, como el reservorio de recursos para ser explotados.

 

Expoliación y extractivismo de sus recursos naturales, son dos de las constantes que como una aparente condena se han impuesto,  mediante el imperio de la fuerza, sobre los territorios que hoy ocupa América Latina.

 

Así lo estableció Maristella Svampa, académica de la Universidad Nacional de La Plata, Argentina, doctorada en Sociología por la Escuela de Estudios Superiores en Ciencias Sociales de París, durante la conferencia magistral de apertura del Congreso Internacional “Perspectivas de los jóvenes frente a la crisis. Identidad, violencia, desigualdad social y medio ambiente”.

 

El extractivismo, que durante la colonia se centró básicamente en la obtención de minerales como el oro y la plata, extendió sus fronteras bajo el modelo capitalista que hermanó a esa actividad con el concepto de desarrollo, apropiándose luego del caucho y del guano, hasta llegar al petróleo, al gas y al litio en nuestros días.

  

La experta, ubicó el año 2000 como el del retorno de ese modelo de desarrollo que es, en su opinión, extractivista y antropocéntrico, e inherente al modelo capitalista de consumo que prevalece en el mundo.

 

Entre los signos visibles de este resurgimiento, la doctora Svampa mencionó la actualización de los imaginarios desarrollistas, la expansión de las fronteras del capital y una mayor presión sobre los bienes naturales, afianzada en una dinámica de desposeimiento de los territorios.

 

Destacó incluso como paradójico, el hecho de que el avance de este modelo, no encontrara resistencias de parte de los gobiernos progresistas que aparecieron en la región en los años recientes.

 

La oposición, explicó, la han abanderado los pueblos originarios y después han sido acompañados por una serie de movimientos grandes y pequeños de la sociedad civil, que defienden el medio ambiente y el uso racional de los recursos naturales desde perspectivas diversas.

 

La especialista explicó que el fenómeno fue caracterizado como “la ambientalización de las luchas”, por el doctor Enrique Leff Zimmerman, ambientalista mexicano y ex coordinador de la Red de Formación Ambiental para América Latina y el Caribe, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

 

De cara a un extractivismo extremo, como el de la mega minería a cielo abierto y el de la explotación de hidrocarburos convencionales y no convencionales, mediante la fractura hidráulica (fracking), por citar dos ejemplos, han surgido grupos que desde demandas concretas,  particularizan su oposición.

 

Entre ellos están los feminismos: populares, comunitarios, desde abajo; así como los que defienden una ecología popular y una ecología de los pobres. Estas nuevas perspectivas, plantean como ejes de sustentación de sus luchas, la relación cuerpo-territorio, el respeto de los ciclos vitales; la ética del cuidado y la interdependencia.

 

Para la doctora Svampa, el extractivismo extremo debe leerse relacionado con la emergencia de China como potencia económica (por encima de los Estados Unidos), cuyas necesidades de crecimiento profundizan la reprimerización de la economía. 

 

En el escenario actual, entre los retos a superar, detalló la doctora, están el que la agenda medioambiental está minimizada, no convergen las agendas del Norte y del Sur, y hay una disputa político institucional. Además, existe desconexión entre las luchas eco-territoriales y las urbanas; y hay una disputa de saberes: entre los hegemónicos y el saber experto independiente, entre el saber académico y los saberes locales y ancestrales.

 

Finalmente, agregó que ocurre igualmente una disputa civilizatoria en la que importa preguntarse cómo pensamos la crisis socio-ecológica, cómo pensar la relación sociedad-naturaleza. Ahí se insertan nuevos conceptos de horizontes como el que contiene el movimiento denominado el “Buen vivir”, dijo.

 

El congreso, que culminará el 13 de abril, fue inaugurado por Héctor Raúl Solís Gadea, rector del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH), en su sede de Belenes y es patrocinado por el Centro de Estudios Latinoamericanos Avanzados, Maria Sybilla Merian (CALAS), la Universidad de Guadalajara (UdeG), el CUCSH y el Ministerio Federal de Educación e Investigación de Alemania.

Escrito por: 
Gabriela Díaz García
Fotografía: 
Humberto Muñiz
Fuente: 
Difunde CUCSH