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Filosofía Moderna: partir de lo que nos une

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En la búsqueda de la verdad, si seguimos a otros no vamos a aprender, porque no aprendemos de los errores de otros, sino de los propios.

 

Esta premisa y la de construir filosofía a partir de lo que nos es común a los seres humanos son, al decir del doctor Luis Ramos-Alarcón Marcín, catedrático de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, las dos que marcan la agenda de la filosofía moderna.

 

Durante la primera sesión de las dos que conforman el seminario “El concepto de sustancia de Descartes a Kant”, que se desarrolla a instancias del Departamento de Filosofía del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH), los días 7 y 8 de septiembre en el auditorio Silvano Barba del centro, el especialista hizo un repaso sucinto de los principales pensadores de esa etapa.

 

A partir del cuadro “La parábola de los ciegos” datada en 1568, del pintor Pieter Brueghel “el Viejo”, Ramos-Alarcón explicó los desencuentros en que vivían inmersos los ciudadanos de la época, debido a las posiciones a veces irreconciliables entre filosofía y teología.

 

Al referirse las que sostenían Descartes, Locke, Spinoza, Leibniz, Berkeley, Hume y Kant, aclaró que los pensadores no eran ateos ni se manifestaban en rechazo a la religión, su rechazo, dijo, era contra la idea de construir la filosofía a partir de las diferencias entre los seres humanos, puesto que para ellos había que hacerlo a partir de lo que nos es común.

 

Para Ramos-Alarcón, investigador nacional Nivel I, todos los seres humanos nacemos ciegos y así permanecemos en el transcurso de nuestro existir y nuestra ceguera es hacia la verdad. La vida, aseguró, es la posibilidad de intentar alcanzar la verdad mediante el ejercicio de prueba-error.

 

Los filósofos modernos defienden, desde sus perspectivas y concepciones particulares, la unidad y las cualidades que, a su decir nos son innatas; hay algo que compartimos en común y que sirve como clave para construir filosofía, aseveró el académico.

 

Destacó como importante las aportaciones críticas o de escepticismo que desde el arte, la pintura, o la literatura se hacían en contra de las jerarquías y las ortodoxias, ámbito en el que se sitúa justamente el cuadro de Brueghel.

 

En ella se muestra una fila de ciegos que enlazados entre sí, son guiados por otro ciego que al caer provoca la caída del que va detrás, mientras el resto percibe el desbalance, pero ignora las causas. En la pintura, subrayó Ramos-Alarcón, la caída se produce en la línea donde aparece el edificio de una iglesia.

 

Empero, aclaró, la alegoría no implica un rechazo a la iglesia o a la fé, sino al hecho de que la gente no confíe en sus propias capacidades, puesto que los ciegos del cuadro poseen todos las mismas condiciones físicas y materiales y aun así, prefieren depositarla en otro.

 

Es así que los filósofos modernos se proponen buscar cuáles son las capacidades que tenemos todos los seres humanos, en independencia de nuestras creencias o características físicas, y a partir de ese común construir filosofía. 

La presentación del doctor Ramos-Alarcón corrió a cargo del doctor Cuauhtémoc Mayorga Madrigal, jefe del Departamento de Filosofía del CUCSH. 

Escrito por: 
Gabriela Díaz
Fotografía: 
Archivo
Fuente: 
Difunde CUCSH