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Guillermo Orozco, investigador emérito

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TRAYECTORIA. La distinción se otorga a los investigadores más brillantes del país

 

El doctor Guillermo Orozco Gómez, académico del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad de Guadalajara fue nombrado Investigador Nacional Emérito por parte del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) por su profesionalismo, calidad y objetividad científica.

 

Para ser acreedor a esta distinción que se otorga a los investigadores más brillantes del país, Orozco Gómez tuvo que cumplir algunos requisitos como ser investigador nacional nivel III (lo ha sido por más de 19 años) y ser evaluado por una comisión dictaminadora que tomó en cuenta sus productos científicos y su trayectoria académica e institucional.

 

“Es un reconocimiento importante. De hecho, el mayor que se le puede dar a un académico. Estoy feliz de que me lo hayan dado a mí. Tener el título de Emérito tiene como reto redoblar la atención en lo que uno dice, siempre sustentado en evidencia; pero más que nada es una responsabilidad para hacer investigación, así como dictar conferencias con mayor libertad, ya que no necesito acumular más puntos, ni presentar evidencia de que sigo publicando, ni presentar reportes al Conacyt”, declaró.

 

SUS INICIOS

 

Inició como investigador a raíz de la serie Plaza Sésamo, que salió al aire en 1968. “Vi el programa en 1970, cuando estudiaba la licenciatura en Comunicación y me llamó la atención porque era una propuesta novedosa y atractiva de hacer educación a través de la televisión. Siempre quise hacer algo así”, agregó Orozco Gómez.

 

“Cuando acudí a Harvard, la universidad donde se había inventado ese programa para niños, a estudiar el Doctorado en Educación me decepcioné porque la lógica del programa era la de producir un efecto, independientemente de cómo reaccionara el niño televidente; además, era una propuesta que costaba 20 mil dólares, por 20 minutos de producción y hasta más. Me pareció que en Latinoamérica no íbamos a tener esos recursos para transmitir media hora de programa”, añadió.

 

Eso le dio pie para empezar a investigar de qué manera los niños se acercan a la pantalla televisiva, qué esperan, buscan y qué los gratifica. Posteriormente, hizo una investigación en escuelas públicas y privadas del país para detectar de qué manera la televisión, la familia y la escuela compiten y se refuerzan para la educación de los niños. “Cuando no hay mucha atención de la familia y la escuela, la televisión es la que está dejando sus mensajes y su influencia en los niños”, dijo.

 

“A partir de ahí he realizado investigación para detectar la relación de aprendizaje que todos tenemos con los contenidos mediáticos. A veces más orientada a la educación, a los medios y a las tecnologías”, describió.

 

Para Orozco Gómez la investigación es una manera de acercarse al conocimiento de un fenómeno, evento, situación o persona. A través de ésta se puede entender mejor el objeto de estudio, y pueden ser propuestas alternativas para mejorarlo. Confesó que para él es una gran satisfacción hacer descubrimientos e inventar el camino para lograrlo, ya que muchas veces no es cuestión de preguntar.

 

“Recurrí a los psicodramas para una investigación con niños que tenían problemas emocionales por causas familiares o escolares, y que casi no hablaban porque estaban metidos en sí mismos. Utilicé esta técnica para desbloquearlos después de ver televisión.  Les di un muñeco de peluche, los hice que platicaran sobre el peluche y se proyectaban en éste. Fueron tomando confianza y lograron hablar de sí mismos”, concluyó.

 

Actualmente trabaja en una investigación comparativa que busca conocer el impacto de las nuevas tecnologías en niños de sexto año de primaria. Participan académicos de México coordinados por Orozco Gómez, además de pares de Suecia y Sudáfrica. Se tendrán resultados en marzo de 2019, aunque la investigación concluiría en junio.

Escrito por: 
Redacción
Fotografía: 
Archivo
Fuente: 
Cronica Jalisco