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Hacia una democracia de calidad

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Pese a sus carencias y a sus deficientes resultados, la democracia sigue siendo una opción para las sociedades contemporáneas, estableció el doctor Jaime Preciado Coronado, profesor investigador del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH).

 

También comentó respecto de si la enorme desigualdad, que ha permitido y hasta fomentado la democracia vigente, en donde la riqueza se concentra en unas cuantas manos, mientras del otro lado crece el número de empobrecidos, permite esperar todavía que la democracia de resultados o habría que empezar a buscar algo distinto.

 

“Me parece que la herencia de la democracia es muy fuerte. Indudablemente que es el menos peor de muchos regímenes que hemos encontrado, pero no hay que menospreciar distintas experiencias que ha habido, que provienen por una parte del socialismo de Estado intentó una transformación radical de esto, que dejaron un claroscuro en su herencia, pero creo que hay tres niveles que debemos considerar en la democratización del país”.

 

Preciado Coronado mencionó que “el primero es indudablemente lo que se refiere a la democracia representativa, la idea que nos aporta la modernidad, de que la soberanía reside en el pueblo, es decir que la democracia es el gobierno de todas y todos, sigue siendo un desafío”.

 

Puntualizó que si bien “no nos podemos establecer en una asamblea mundial para dirigir el destino de todos, si podemos ir encontrando distintas formas de delegar el poder, pero también de controlarlo, fiscalizarlo, auditarlo y llamarlo a cuentas y exigir consecuencias cuando hay un mal desempeño” y habló de lo que se ha dado en llamar la “democracia de calidad”, como “una de las pistas sobre las cuales hay que avanzar”.

 

“La otra tiene que ver con las formas de participación. Creo que el final del Siglo XX, iniciaron formatos participativos novedosos, que recogieron parte de ese desfase que hay entre lo que realmente es el pueblo y lo que realmente se puede realizar en el poder organizado”.

 

Mencionó que “hay una posible participación del ciudadano en los asuntos cotidianos, que tiene que ver con quién recoge la basura, cómo se organizan las colonias en cuanto a sus representantes”.

 

Pero además “si hay foros de consulta sobre grandes decisiones a través del plebiscito o el referéndum, que son formas novedosas que tenemos que ir afinando y potenciando para poder alcanzar esa democracia de calidad”.

 

Para el Integrante de la Academia Mexicana de Ciencias, “el principal desafío creo, sigue siendo del orden antiguo, es decir, la modernidad no se pudo poner en paz con los antiguos, con los actores que provienen del mundo de los indígenas y de las demandas de nación y de las demandas de pueblos que sabemos son formas de defensa de las colectividades”.

 

Se trata, dijo, de dimensiones que al momento no tienen cabida el esquema tradicional: “es decir que hay una dimensión de actores colectivos que no caben en la definición de ‘una persona, un voto’, sino que requieren de otras mediaciones y a eso yo le llamaría la democracia comunitaria. Es decir, el reconocer que hay actores colectivos que tienen otra voz, otra manera de manifestarse

 

y organizarse, que hemos sido incapaces de integrar en el proyecto de la modernidad y no solamente hablo en este caso de Chiapas, sino también de Cataluña, de lo que está pasando en Bolivia”.

 

“Es el espacio enorme entre esos actores del viejo régimen o de los antiguos, no necesariamente ‘democráticos’, pero que están ahí viviendo otras formas de convivencia y de respeto a la diferencia, sin que ello signifique tampoco un impulso a la desigualdad”, aseguró el académico.

Escrito por: 
Gabriela Díaz García
Fotografía: 
Archivo
Fuente: 
Difunde CUCSH