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Justicia a la mexicana

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“Poderoso caballero es don Dinero”, sentenció con eficaz ironía el célebre poeta Francisco Gómez de Quevedo Villegas, que naciera en Madrid, un 14 de septiembre de 1580 y falleciera en Villanueva de los Infantes, Ciudad Real, el 8 de septiembre de 1645.

 

Más actual que nunca, la frase viene a cuento porque mientras los gobernadores y políticos corruptos (fugados o no), apenas son rozados por lo que en México es un remedo de justicia, uno de los organismos defensores de los derechos humanos en el plano mundial, Amnistía Internacional (AI), informó recientemente que en nuestro país, se detiene más a pobres, migrantes o jóvenes, y aunque ello sea la constatación de algo bien sabido, no quita que sea vergonzoso.

 

En nota del reportero Emir Olivares Alonso, publicada el pasado 13 de julio en el periódico La Jornada, se da cuenta de que la conclusión a la que llega AI, derivó de recabar y analizar los testimonios de 25 personas que se desempeñaron en el sistema de justicia de nuestro país.

 

“Un elemento fundamental que incorpora el informe sobre detenciones arbitrarias de Amnistía Internacional, son las entrevistas con 25 personas que se desempeñan o trabajaron como operadores del sistema de justicia en México, testimonios que confirman las constantes violaciones a derechos humanos que se dan en las detenciones y procesos”, dice la nota.

 

Explica luego que las entrevistas realizadas a policías, agentes del Ministerio Público o trabajadores de instancias de justicia, “fueron acordadas bajo estricta condición de confidencialidad y sus declaraciones confirman que hay detenciones arbitrarias e ilegales, que las confesiones muchas veces se obtienen bajo tortura y que son violentadas las garantías procesales e individuales de los detenidos”.

 

El testimonio de una juez penal de la zona centro de México es contundente: ‘‘las flagrancias le sirven al Estado, sean legales o no… Hay flagrancias que se crean’’. Un magistrado en materia penal de un estado del norte, por su parte, resalta que ‘‘el subsistema legal sobre delincuencia organizada es problemático, a cualquier detenido lo incomunican y lo extorsionan’’.

 

A partir del informe del organismo, el reportero añade que “los testimonios de estos funcionarios o ex funcionarios son reveladores. Un empleado de alto rango de un órgano jurisdiccional del sur del país admitió que ‘’el fabricar la flagrancia sirve para que no tengan que investigar las autoridades’’’.

 

La narrativa incluye a personajes del máximo órgano de justicia del país. “Un secretario de Estudio y Cuenta de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) dice: ‘la tortura sí es sistemática y generalizada en México’. Otro empleado de la SCJN asegura que ‘se detiene más a las personas pobres, a las personas migrantes, a las que están en barrios marginales, fundamentalmente jóvenes’’’.

 

Así, mientras Javier Duarte en espera de su traslado a suelo mexicano posa sonriente para las fotos (¿se reirá de la justicia a la mexicana?), de la supuesta garantía de los derechos de los detenidos, un agente ministerial señaló: ‘‘ahora se tienen que llevar tarjetas para leer derechos y esas pendejadas’’ y  un funcionario de un órgano jurisdicción con meridiana claridad afirmó: ‘‘los policías no tienen idea de qué es una lectura de derechos, derechos humanos o la Constitución’’.

Escrito por: 
Gabriela Díaz
Fotografía: 
Internet
Fuente: 
Difunde CUCSH