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Letras emergentes

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Aunque México tiene 68 lenguas indígenas y 364 variantes dialectales, la literatura de los pueblos originarios está en una etapa emergente, con la necesidad de contar historias propias que reflejen la cosmovisión y la vida de las comunidades, aunque el problema es siempre llegar a los lectores, advierten académicos.

 

"Es una literatura emergente, hay una nueva etapa y un clima muy propicio para la creación, el problema mayor es la falta de lectores y lo sigue siendo, pero cada vez hay más jóvenes que buscan revitalizar sus lenguas", expresa el Jefe del Departamento de Estudios en Lenguas Indígenas de la Universidad de Guadalajara (UdeG), José Luis Iturrioz.

 

Aunque pareciera que la literatura indígena ha estado ahí durante muchos años, apenas en la década de 1970 empezó a tomar fuerza.

 

Muchas culturas originarias han basado su comunicación en la oralidad, porque hasta hace apenas unas décadas la mayoría eran ágrafas, relata Uriel Nuño Gutiérrez, Director de la División de Cultura y Sociedad del Centro Universitario del Norte (CUNorte) de la UdeG.

 

"La oralidad ha estado toda la vida, ha formado parte de su propio ser y hacer, de ahí la importancia de las festividades, es en ese espacio en donde la oralidad se reproduce a través de leyendas, historias, mitos, la historia del pueblo y sus dioses, ahí la oralidad es gigantesca.

 

"Hasta apenas unas décadas muchas culturas eran ágrafas y la oralidad cobraba una relevancia importantísima para el proceso de construcción de identidad, pero si nos referimos exclusivamente a la literatura escrita el proceso empezó en la década de los 70 del siglo pasado y ahí jugaron un papel importante lingüistas, filólogos, etnógrafos y antropólogos", refiere Nuño Gutiérrez.

 

Para el Presidente del Premio de Lenguas Indígenas de América Latina, Gabriel Pacheco Salvador, hay un movimiento desde los 80.

 

Hay zonas de la República que son especialmente prolíficas sobre todo en el sur del País, pero aún no se ha desarrollado este arte en el norte y en Jalisco hay poca producción, afirma el también escritor.

 

"Las áreas de cultura de los Estados no trabajan para fomentar esta disciplina, es un área que está algo desatendida, hay algunos apoyos muy limitados y hay becas para escritores indígenas desde 1992, este apoyo ha servido de base para muchos escritores, que se han desarrollado, pero falta mucho por hacer", abunda Pacheco Salvador.

 

Ahora autores como Natalia Toledo, Feliciano Sánchez, Jorge Miguel Cocom Pech, Víctor Terán y Natalia Hernández, forman parte de un grupo importante de escritores indígenas que están haciendo cosas interesantes en México, advierte Pacheco Salvador, aunque lamenta que todavía falta representación literaria.

 

"Si bien nos va 50 por ciento de las 68 lenguas indígenas en México tienen una representación literaria, hay una tarea enorme por hacer por parte del Gobierno, pero también es un reto para los mismos hablantes de lenguas indígenas poder trabajar más, que encuentren una forma de publicar", manifiesta Pacheco Salvador.

 

A CONSERVAR

 

En ese contexto, la literatura en lenguas indígenas es fundamental para la salvaguarda de la cultura de los pueblos.

 

En sus letras se contienen leyendas, historias, festividades y toda una forma de ver el universo. Es a través de la literatura que los integrantes de un grupo deja constancia de su identidad, su entorno y su forma de vida, advierte Nuño Gutiérrez.

 

A pesar de su importancia, todavía hay mucho camino por recorrer tanto en la creación de políticas culturales de conservación y divulgación, pero también hay una fuerte labor que tienen que hacer los propios autores y las universidades del País.

 

"Falta dar varios pasos desde la propia universidad, aunque ya hay algunos programas de enseñanza del wixárika, en CUnorte se enseña la lengua wixárika, pero falta dar un paso más y creo que tiene que ir en el sentido de abrir espacios para la creación literaria para impulsar esta creatividad", completa Nuño Gutiérrez.

 

De acuerdo con Iturrioz se vive una época de revitalización, con distintas iniciativas públicas y privadas.

 

"Es un movimiento que está creciendo gracias a los jóvenes que tienen un espíritu muy propositivo y creativo, hay autores que fomentan el oficio y con eso establecen un clima muy favorable para la divulgación de la literatura en Yucatán, Chiapas; incluso en Jalisco, se ha hecho un trabajo de más de 30 años con los huicholes", dice Iturrioz.

 

Por su parte, el Director del Instituto Nacional de Lenguas Indígenas, ha expresado que la literatura indígena empieza a dar un vuelco, que le ha dado un giro a la tradición para hablar de distintos temas que tienen que ver con temas contemporáneos.

Escrito por: 
Rebeca Pérez Vega
Fotografía: 
Mural
Fuente: 
UdeG