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Lo que no podemos conocer ahora hay que dejarlo como una incógnita abierta: Ortiz Gutiérrez

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Desde la filosofía, el maestro Luis Enrique Ortiz comparte sus reflexiones en torno a la “hostia ensangrentada”.

 

Para el profesor adscrito al Departamento de Filosofía del CUCSH, Luis Enrique Ortiz, es necesario preguntarse por la naturaleza del fenómeno, de la hostia ensangrentada, antes que afirmar cualquier cosa sobre él, “en primera instancia debería verse desde distinto puntos de vista, ya que en las notas que se hacen en la prensa y claramente en las televisoras se presenta un hecho, como la hostia ensangrentada (…) y en ningún momento existe un cuestionamiento acerca de si realmente es algo sagrado o no”.

Dijo que desde la sicología “se puede dar una mejor explicación, ya que en lugar de afirmar una manifestación sobrenatural, podrían decir que la gente proyecta ciertas imágenes en ciertos objetos, las llamadas formas preferenciales”.

Los supuestos milagros, en tanto se lucra con ellos, deberían ser sometidos a criterios científicos y regulados por el propio Estado, quienes determinarán si realmente existe algo “sobrenatural” y dar esa información a la gente, aconsejó el maestro en lingüística aplicada por la UdeG, “me parece que se da por sentado que es algo milagroso cuando se trata de un fenómeno social”.

Para el maestro es necesario distinguir dos aspectos de lo sucedido en Jalisco con la hostia ensangrentada: 1) por una parte se habla de la religiosidad como cultura de masas o popular, la cual otorga ciertas características al objeto debido a sus creencias, y, 2) por otro lado, se encuentra el fenómeno en sí, el hecho de que una hostia supuestamente sangre.

Desde la filosofía se han planteado diversas preguntas acerca de aquello que desconocemos, como lo hizo el pensador Tácito en la antigüedad quien señalaba que lo que desconocemos nos parece milagroso, al no encontrar una explicación inmediata.

“La lógica nos da herramientas para cuestionar estas cosas; un argumento falaz muy común es el llamado argumento de la ignorancia el cual reza que la ausencia de pruebas es prueba de la ausencia”, dijo Ortiz Gutiérrez y ejemplificó al decir que esto se observa fácilmente con los fenómenos naturales, los cuales en un momento de la historia no se tenía el conocimiento suficiente para explicaros por lo que se les atribuía características divinas, razonamiento que con el avance de la ciencia se difuminó.

 “El hecho de que no exista una explicación todavía no es que no lo tenga, a lo mejor no tenemos los instrumentos para determinarlo ahora”.

Gran parte de estos “milagros”, aseguró Ortiz, “se basan en la incógnita para decir, esto está más allá de nuestra explicación, por tanto es milagroso”.

El hecho de que la iglesia determine si se trata o no de un milagro la “hostia ensangrentada”, no significará que efectivamente se trate de tal, ya que no conocemos los criterios de los que parte el clero para llegar a tal afirmación, además de que “no podemos basarnos en que algo es milagroso porque la iglesia así lo determinó, sobre todo en una sociedad laica” concluyó el maestro.

 

PARA DIFUNDIR:

La hostia ensangrentada se encuentra en el templo María Madre en Tlaquepaque, Jalisco.

Actualmente la hostia permanece bajo resguardo y sin ser vista por los fieles, debido a las pruebas que se le realiza.

Consulta la primera nota del CUCSH sobre este tema en:  http://www.cucsh.udg.mx/noticia/posible-hierofania-la-hostia-sangrante-flores-soria

Escrito por: 
Adolfo Lazaro Nava
Fotografía: 
Mónica Hernández
Fuente: 
Difusión CUCSH