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No dejemos solos a los periodistas

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El pasado 16 de mayo unos reporteros tapatíos acudieron a las inmediaciones de la Delegación de la PGR, sobre la Avenida 16 de Septiembre, para protestar contra el asesinato de Javier Valdez Cárdenas, editor del semanario sinaloense Ríodoce, ocurrido un día antes, a plena luz del día, cuando salía de sus oficinas en Culiacán. Protestaban también contra los crímenes perpetrados este año contra otros colegas suyos. Cinco más: Cecilio Pineda Brito, de Guerrero, Ricardo Monlui, de Xalapa, Miroslava Breach, de Chihuahua, Maximino Rodríguez, de Baja California Sur, y Filiberto Álvarez, de Morelos.

 

En sus mentes y en sus voces estaban los 106 periodistas asesinados en México desde el año 2000 y los 23 desaparecidos: “¡Extra, extra! ¡Nos están asesinando!” Mostraban pancartas que decían: “El estado mexicano asesina periodistas”; “Al matar un periodista se acuchilla la democracia”...

 

Querían llamar la atención de funcionarios y transeúntes. Sin embargo, según la narración de El Informador, no obtuvieron la respuesta que deseaban; los automovilistas, lejos de mostrarles solidaridad, se molestaron por el entorpecimiento ocasionado al flujo de vehículos: “El grupo se colocó en los carriles de sur a norte de 16 de Septiembre, buscando la empatía de los ciudadanos hacia las personas que llevan por oficio informar y darle voz a la sociedad. Sin embargo tenían sonidos de claxon y ofensas en respuesta”.

 

De acuerdo con organizaciones internacionales, el nuestro es el tercer país más inseguro del mundo para ejercer el periodismo. Este hecho se reconoce más en otras partes que aquí mismo y provoca reacciones que buscan revertir la situación. Hace unos días, en su visita a la ciudad de México, donde tuvo un encuentro con representantes de la sociedad civil, la canciller alemana Ángela Merkel se mostró preocupada por la violencia contra los periodistas y el irrespeto a los derechos humanos que se ha instalado en nuestro suelo.

 

A fines de mayo, organizaciones dedicadas a defender la libertad de expresión pidieron al presidente Peña Nieto recibir a los relatores especiales para la Libertad de Expresión de la Organización de las Naciones Unidas y de la Comisión Interamericana para los Derechos Humanos. Las entidades que signan la petición son la Asociación Mundial de Periódicos y Editores de Noticias, Reporteros Sin Fronteras, Artículo 19, el  Centro Internacional para los Periodistas, la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano Gabriel García Márquez, el Centro Dart para el Periodismo y el Trauma, el Comité para la Protección de los Periodistas, Rory Peck Trust y Freedom House.

 

El 5 de junio, 204 periodistas y ciudadanos de 19 países firmaron en San Salvador una declaración de protesta por el homicidio de Valdez Cárdenas y la enviaron a la presidencia de México.

 

Podríamos tener esperanzas de que esta carta, las peticiones de los organismos internacionales y las preocupaciones de la señora Merkel serán escuchadas, pues dos días después de la muerte de Javier Valdez, el presidente Peña Nieto, reunido con sus colaboradores y con los gobernadores de los estados, dio a conocer acciones encaminadas a luchar contra la indefensión en que se encuentran los periodistas mexicanos.

 

¿Las medidas anunciadas? Mayor coordinación entre gobiernos y entidades públicas, recursos, programas y capacidades institucionales especialmente orientadas a proteger a los periodistas... El presidente señaló:

 

“Lucharé hasta el último día de mi mandato para fortalecer las condiciones del ejercicio pleno del periodismo profesional, riguroso y valiente que México necesita”. También enfatizó la importancia de la crítica y el derecho a disentir como aspectos esenciales de las sociedades libres.

 

Honestamente, no dudo de la sinceridad del presidente Peña Nieto. De lo que sí dudo es de la capacidad de las instituciones y los organismos del Estado para combatir con eficacia todo lo que está detrás de los asesinatos de periodistas y todo lo que provoca la impunidad que nos invade.

 

De lo que también dudo es de la voluntad y la disposición de la sociedad mexicana para movilizarse con determinación en defensa de sí misma, sus libertades y su dignidad. ¿Es miedo o desesperanza? ¿Es egoísmo o desprecio por los demás? ¿Es la dominación a que está sometida por los poderes fácticos? Lo cierto es que un país mínimamente civilizado y digno no soportaría que el 98 por ciento de los crímenes queden sin castigo. Tampoco aceptaría que se atente de esa manera contra las libertades de expresión, investigación y crítica, pues sabe que estas sustentan a la democracia.

 

El Estado no va a cambiar si la sociedad no asume lo que le toca. Algún día, hombres como Javier Valdez y los demás, serán considerados héroes de nuestra democracia y sus nombres ocuparán monumentos erigidos para honrar su memoria. Merecen, absolutamente, nuestro agradecimiento y admiración. Su obra generosa nos exige que estemos a la altura.

Escrito por: 
Héctor Raúl Solís Gadea
Fotografía: 
Humberto Muñiz
Fuente: 
Milenio