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Oídos sordos a la destrucción que avanza

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Mientras los zapatistas, desde 1994 mostraron su capacidad de escucha y su sensibilidad hacia lo que un gran sector de la sociedad civil demandaba de ellos, del lado de los mestizos urbanos, no se ha entendido ni atendido, el llamado que hacen a detener la destrucción que acompaña al sistema capitalista.

 

Así lo consideró el doctor Jorge Regalado Santillán, profesor investigador del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH), quien consideró que darnos cuenta de la gravedad del tema, “va a llevar más tiempo”.

 

“Ojalá y el tiempo nos alcance porque ya dejamos pasar un cuarto de siglo y las tendencias mundiales no han cambiado y todo mundo dice que no nos queda mucho tiempo para detener el poder destructivo del capital. Ya nos queda a lo mejor otro cuarto de siglo de plazo, pero eso ya significaría llegar a los límites a donde muchas cosas ya no tendrían vuelta, no habría manera de regresar a nada y ahorita todavía tenemos tendríamos alguna posibilidad de cambiar esta tendencia”.

 

Recordó además la respuesta zapatista ante el reclamo social que en 1994 les pidió detener la guerra. “Entonces, encontramos que son dos mundos que el sistema no quiere entender que son. Porque los zapatistas desde los primeros días de 1994, cuando se dieron los combates y las confrontaciones violentas, ellos entendieron -y eso habla muy bien de ellos, de que tuvieron la flexibilidad y la inteligencia-, que la sociedad los estaba apoyando, que se despertó una simpatía tremenda, pero que a la vez, la sociedad estaba pidiéndoles que no continuaran con la guerra”.

 

Habiéndose comprometido “a que responderían a los planteamientos que la sociedad hiciera y si la sociedad decía que no quería guerra, pues entonces pararon la guerra; ellos la pararon desde entonces, el Estado no. Sigue el acoso y los zapatistas no ha atacado ni han hecho un solo dispara desde entonces, luego de haber aceptado la tregua”.

 

Para el investigador, “desde ahí hay un entendimiento, una sensibilidad y una forma de leer, de palpar este hacer social que a ellos les es significativo y deciden no seguir por la vía armada y entran en un proceso más político social”.

 

Además de haber puesto en marcha sus procesos de autonomía, los zapatistas, al decir de Regalado Santillán, “en diferentes etapas, van planteando propuestas que creo que tampoco las hemos entendido bien los mestizos. Hablo de las convocatorias que nos hecho”.

 

“De diversas maneras no han dicho lo que piensan, lo que quieren hacer y 25 años después lo que veo, pero que no es atribuible solamente a ellos sino que en realidad los urbanos, los mestizos, los occidentales, decimos que estamos en desacuerdo con este sistema, pero en realidad no queremos cambiar tanto”.

 

El especialista reprochó el doble discurso del que hacemos uso los mestizos urbanos: “decimos estar en desacuerdo con el capitalismo pero cuando nos proponen cambiar, cuando nos dicen una manera no la aceptamos”.

 

El punto de quiebre, destacó Regalado Santillán, tiene que ver con la comodidad, “porque en cuanto vemos un poquito lesionado nuestro confort, nuestra forma de vida, entonces decimos bueno no mejor aquí seguimos, aunque reiteradamente seguimos diciendo que estamos en desacuerdo. Entonces quedan muchas dudas de si realmente estamos en desacuerdo o hasta dónde o a lo mejor ni siquiera estamos en desacuerdo”.

 

Precisó referirse a “ciertos sectores de clase media para arriba, en donde como no nos ha llegado el agua al cuello, entonces decimos que está mal, pero no tanto, porque seguimos viviendo bien y en todo caso, abajo quién sabe qué esté pasando”.

 

Más allá de la contradicción evidente, Regalado Santillán estableció que el problema no radica en estar o no de acuerdo “porque estamos en desacuerdo pero no tanto; o sí pero mientras no me afecte en nada y en realidad no es que te afecte, porque nada de eso te afecta, simplemente lo que te están diciendo es que lo que necesitamos para poder resolver este asunto, es que sí tenemos que cambiar de forma de vida porque no hay otra salida y ahí es donde está el gran problema”.

Escrito por: 
Gabriela Díaz García
Fotografía: 
Archivo
Fuente: 
Difunde CUCSH