Current Size: 100%

Poco aprovechadas las Vías Verdes para peatones y ciclistas en la región Valles

190812_poco_aprovechadas_las_vias_verdes_para_peatones_y_ciclistas_en_la_region_valles_ag_3.jpg

Investigadores advierten que hay tramos solitarios y sugieren acciones para que los habitantes las utilicen más para su desplazamiento

 

La inseguridad, la falta de información que tienen algunos pobladores, así como la baja utilización de algunos tramos, son factores que no permiten el óptimo aprovechamiento turístico, cultural y económico de la Vías Verdes en la región Valles, señalaron investigadores del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH), de la Universidad de Guadalajara (UdeG).

 

La existencia de vías del ferrocarril en desuso es el recurso en el que se centró el proyecto Vías Verdes Jalisco, puesto en marcha en 2007 por el Gobierno de Jalisco y el cual contempló recuperar y acondicionar dos tramos de ruta de redes ferroviarias fuera de servicio para ponerlos a disposición de los usuarios no motorizados como peatones, ciclistas, personas con movilidad reducida, entre otros, con fines recreativos y realizar desplazamientos cotidianos, explicó la académica del CUCSH, doctora Katia Magdalena Lozano Uvario.

 

Hay tramos de las Vías Verdes que prácticamente son caminos solitarios. Por ejemplo, de San Juanito a Etzatlán hay una parte que está a campo abierto, y de Ameca a Tala hay espacios donde solo hay cultivos, explicó Lozano Uvario, y agregó que detectó un tramo de 52 kilómetros que está a cargo de una persona de la SC.

 

Las Vías Verdes en la región Valles incluyen dos tramos: 1. El trayecto La Vega-Etzatlán, que abarca 34 kilómetros y atraviesa los municipios de Teuchitlán, Ahualulco de Mercado, San Juanito Escobedo y Etzatlán. Este tramo incluye recursos de patrimonio cultural, arqueológico y natural, entre los que destacan la zona arqueológica de Guachimontones, la Presa de la Vega, el río Teuchitlán y el área natural de Piedras Bola y Sierra del Águila.

 

El segundo tramo es la de empalme Orendaín-Ameca, de 52 kilómetros, que atraviesa los municipios de Tala y Ameca. La ruta se identifica con los ingenios de caña y los peregrinos que transitan rumbo a Talpa, así como la riqueza de las haciendas de Buenavista, Cuisillos y San Antonio Matute. 

 

Es necesario que los espacios de las Vías Verdes sean más aprovechados, y una clave es el mayor involucramiento de las autoridades municipales con apoyos económicos para gastos como el mantenimiento y su participación para que refuercen la seguridad, dijo.

 

Es recomendable reforzar también el sistema de información, para que los habitantes de la región se apropien de la vía y haya mayor uso de la misma.

 

La investigadora propuso un sistema de monitoreo de la vía a través de aplicaciones. Podrían utilizarlas la SC y ayuntamientos locales para proteger la Vía Verde y a los usuarios.

 

En la medida que incremente el uso de la vía, tanto por habitantes locales y foráneos, podrán ser detonados servicios como venta de alimentos, bebidas, así como exhibición y venta de artesanías, dijeron Lozano Uvario y el doctor Pedro Méndez Guardado, también investigador del CUCSH.

 

El tramo más activo es el que corre de Teuchitlán a Etzatlán, ya que por éste pasa la gente, aclaró la investigadora.

 

Un mayor aprovechamiento de los recursos turísticos de la región Valles (como muchas de sus haciendas sobre las cuales hay mucho desconocimiento) puede beneficiar a la economía de los habitantes locales, agregó Méndez Guardado.

 

Lozano Uvario, además de Pedro Méndez Guardado y la doctora Lucía González Torreros, participaron en el proyecto de investigación “La economía naranja en el espacio rural: análisis desde el desarrollo local en la región de las Vías Verdes de los Valles, Jalisco”.

 

La economía naranja abarca el turismo y el patrimonio cultural material e inmaterial, asociados con la producción de artesanías, los servicios y productos gastronómicos, los museos, archivos y bibliotecas; la arquitectura y restauración, los parques naturales y el ecoturismo, los sitios arqueológicos, así como las tradiciones, explicaron.

 

El concepto considera las tres grandes dimensiones de la política cultural: 1. conservación y salvaguarda del patrimonio cultural; 2. extensión de los servicios y beneficios de la cultura a la población; y 3. fomento y apoyo a la creación artística.

 

La región Valles es un espacio importante de desarrollo desde 2006, cuando se reconoce como Patrimonio Mundial de la Humanidad al paisaje agavero y las antiguas instalaciones de fabricación de tequila presentes en los municipios de Tequila, Amatitán y El Arenal.

 

Sobre la base del proyecto Vías Verdes Jalisco, las autoridades de la Secretaría de Cultura (SC) de Jalisco para el periodo 2013-2018, ampliaron la visión del programa y ahora lo denominan “Rutas creativas: estrategias para el desarrollo regional”, con el propósito de incluir la conexión total de las vías, enlazando a la vez los atractivos culturales y naturales de cada municipio por los que transita la ruta.

Escrito por: 
Martha Eva Loera
Fotografía: 
Adriana González
Fuente: 
U de G