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Riesgos por volcán Colima aumentan

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Los peligros del volcán Colima son inminentes en el temporal de este año en forma de lahares y durante los próximos 10 años como una posible erupción colosal, anticipan científicos.

 

Tanto pobladores como sembradíos, invernaderos y ganado en Jalisco y Colima enfrentan un riesgo creciente porque su presencia se ha incrementado en las laderas del volcán.

 

Los lahares son flujos de lodo y rocas junto con agua, se asemejan al concreto fresco y corren por las barrancas de los volcanes causando daños en la parte baja al desplazarse a altas velocidades.

 

Las incursiones de cualquier persona en las proximidades del volcán podrían costarle la vida en segundos, tanto en caso de un lahar como en caso de una explosión, advirtió Carlos Suárez Plascencia, investigador de la Universidad de Guadalajara (UdeG).

 

“En este próximo temporal todo el material que está acumulado en las partes altas de las barrancas que nacen del volcán, como la de La Lumbre, la Cordobán, La Arena y otras barrancas, tienen mucho material suelto: arena, tierra, rocas, y eso, si hay una tormenta muy fuerte, pueden bajar en los lahares”, previno.

 

“Se recomienda en el próximo temporal que la gente no penetre en las barrancas porque puede ser sorprendida por un fenómeno de este tipo, es el peligro más inminente que tiene el volcán en los próximos meses”.

 

Los residuos volcánicos en las laderas del volcán Colima tienen volúmenes de millones de metros cúbicos, listos para fluir por los cañones hacia las zonas bajas en caso de una precipitación bastante fuerte como las de septiembre de 2013 en la barranca de Atenquique, en las faldas del contiguo Nevado de Colima que dañaron la actividad económica en la zona durante un año.

 

PREDICCIONES Y PROBABILIDADES

 

Si bien el volcán redujo su actividad con respecto a las constantes fumarolas y explosiones que ocurrieron durante 2015, 2016 y principios de 2017, la impredecibilidad de su comportamiento convierte en relativa su calma.

 

Cada 100 años ha existido una explosión colosal del volcán Colima, según registros históricos a los que aludió Suárez Plascencia, siendo la de 1913 la gran erupción explosiva que cerró el último de cuatro ciclos documentados. El fin del ciclo puede atrasarse o adelantarse 15 años y el actual sigue abierto.

 

“Probabilísticamente, en los próximos 10 años tendría que tener un evento tipo 1913, lo bueno ahorita es que el volcán está monitoreado, tiene instrumentación sísmica tanto de la Universidad de Guadalajara como de la Universidad de Colima; protección civil tiene también instrumentación en la zona, existen alarmas sónicas para avisar a la gente en caso de una evacuación de emergencia”, acotó.

 

Ningún método científico permite conocer con precisión cuándo ocurrirá un evento volcánico ni de qué magnitud, pero los instrumentos de medición actuales pueden detectar incrementos en el movimiento del cono volcánico y sus entrañas para alertar por riesgos en horas e incluso días antes de una explosión, aventuró.

 

El investigador es jefe del Departamento de Geografía y Ordenación Territorial en el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) y en diciembre de 2017 presentó en la Unión Americana de Geofísicos (AGU, por sus siglas en inglés) evidencias de que el volcán está en una etapa cada vez más explosiva.

  

La explosividad se determina de acuerdo con la cantidad de sílice en los materiales rocosos y cenizas expulsados desde el volcán, y los del Colima son de tipo andesítico, casi los más peligrosos, insistió.

 

Una muestra de lo que puede ocurrir es la devastación que provocó en 2005, cuando una explosión ocasionó un flujo piroclástico, consistente en rocas, gases a alta temperatura y cenizas, que se elevaron miles de metros sobre el volcán y se desplomaron causando destrucción a velocidad de ráfagas de huracán sobre las barrancas, llegando a donde estaban las líneas eléctricas, a 11 kilómetros de distancia.

 

Los flujos piroclásticos podrían desplazarse hasta 500 kilómetros por hora debido a que forman una capa de aire caliente sobre el suelo como un colchón y alcanzarían a las cada vez más cercanas viviendas y cultivos.

 

Multiplican actividades y resultan afectados

La actividad agrícola ha multiplicado la presencia humana en las cercanías del volcán y ya causó daños cuantiosos.

 

Una gran nube de gases que exhaló el volcán con vapor de agua, dióxido de carbono y dióxido de azufre formó ácido al condensarse el 10 de octubre de 2016 y la lluvia que cayó en las proximidades al sur y suroeste quemó la vegetación arruinando 70 hectáreas de aguacate y 16 de berries y de café, con daños económicos de al menos un millón de dólares.

 

“El cultivo de aguacate hace que venga mucha mano de obra para manejar las huertas, entonces donde antes tenías 100 gentes, ahora tienes 2 mil gentes; el peligro existe, lo que está cambiando ahora es la vulnerabilidad, están metiendo gente y actividad, está creciendo lo que puede ser afectado por actividad volcánica”, planteó el académico Carlos Suárez Plascencia.

 

Aunque hay un paredón entre el Nevado de Colima y el volcán que bloquearía flujos piroclásticos hacia el norte, las comunidades de esa zona están expuestas a fenómenos meteorológicos de lluvia ácida y caída de cenizas.

 

Ha existido también gente que se expone directamente al peligro del volcán. Pese al estado de alerta permanente, el 30 de abril incursionaron dos personas hasta la cúspide para tomar fotografías del cráter y del cono volcánico usando un drón; aseguraban tener permiso, pero nunca existió tal. Juan Levario

 

·         . En diciembre de 2017, Carlos Suárez Plascencia presentó ante la Unión Americana de Geofísicos diversas evidencias de que el Colima se encuentra en una fase cada vez más explosiva

 

·         . Los materiales arrojados recientemente por el volcán son de tipo andesítico, es decir, son peligrosos y determinan la explosividad

 

·         . El volcán tiene una explosión colosal cada 100 años y la última ocurrió en 1913; no obstante, el fin de ciclo puede atrasarse o adelantarse 15 años, por lo que el actual sigue abierto

 

·         . El Colima tuvo actividad constante en en 2015, 2016 y a principios de 2017, por lo que lo recomendable es la prevención

 

·         . El incremento de la producción agrícola en las zonas aledañas al volcán no abona a la previsión de una explosión colosal, señala Suárez Plascencia

 

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FRASE

 

“En este próximo temporal todo el material que está acumulado en las partes altas de las barrancas que nacen del volcán (…) y eso si hay una tormenta muy fuerte, pueden bajar los lahares”

Carlos Suárez Plascencia, investigador de la UdeG

 

Eventos importantes

·         1913 Última gran erupción del volcán

 

·         1999 Erupciones explosivas. Comienza elaboración de mapas de riesgo

 

·         2005 Serie de explosiones y columna eruptiva

 

·         2012 Domo pulverizado por explosiones

 

·         2015 Explosiones y flujo piroclástico

 

·         2016 Actividad explosiva y dispersión de cenizas

 

·         2017 Fumarolas y últimas explosiones

Escrito por: 
Juan Levario
Fotografía: 
Alfonso Hernández
Fuente: 
Diario NTR