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¿Sociedad civil vs clase política?

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La corrupción y la impunidad, que en las últimas décadas han sido signo distintivo del desempeño de casi la totalidad de la clase política mexicana, dieron como resultado el desprestigio generalizado del sector y en contrapartida la idealización de la figura de las y los ciudadanos.

 

De esta mistificación del ciudadano habló el doctor Jaime Preciado Coronado, profesor investigador del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH): “sí me parece que se ha mistificado el papel de la sociedad civil y que se ha vuelto un tema maniqueo de blanco y negro que necesitamos modificar radicalmente”.

 

Para el profesor, el sinsentido radica en que, “finalmente todos somos ciudadanos de este país y la figura de los ciudadanos se convirtió justamente como un polo de atracción simbólico que mucho favoreció que, en un régimen de partido hegemónico, luego partido casi único, etc., pudiéramos tener un respiro de que lo político no agobiara a las expresiones de la sociedad civil”.

 

Con todo, Preciado Coronado consideró que “tenemos que seguir avanzando mucho más en el sentido de construir lo político a partir de nuevos diálogos entre Estado y sociedad, en donde no se contraponga de forma negativa lo que es público-estatal, con lo que es público-social”.

 

“El problema es que como ha sido tan opresor y tan instrumentalista y todo eso que se espera de la dimensión pública-estatal, que necesitamos revalorizar ciertamente, y también reconocer que ha habido momentos que requieren de una política desigual, es decir, los organismo públicos autónomos como el INE, la CNDH e INEGI, necesitan un espacio propio para sobrevivir y que nos apropiemos de ellos en el mejor sentido de la palabra, para convertirlos en organismo de participación ciudadana no partidista. Ahí es donde creo que está el quid del asunto”.

 

El investigador nacional Nivel III, precisó además que la denominada sociedad civil no es uniforme. “Debemos pensar también que la sociedad civil es una sociedad dividida y aceptarla como tal. El papel de las cúpulas empresariales, que reclama como parte de la sociedad civil, cuando no necesariamente expresan una forma incluyente del conjunto social, sino que son una élite.  Entonces, así como hay partidos no incluyentes y con tendencias autoritarias, hay en la sociedad civil, gérmenes excluyentes”.

 

A la pregunta de si hemos avanzado hacia que la democracia como forma de vida o continuamos estancados en la democracia electoral, el especialista  manifestó: “me parece que todo este auge que hemos tenido y que el esfuerzo que se ha hecho, contabilizado en lo que se gasta en la parte electoral, en detrimento de otros procesos que están antes, durante y después de los procesos electorales, eso sí ha minimizado el ideario democrático, porque no es un problema que vayamos a resolver con elecciones periódicas”. 

 

Y subrayó que “en términos de lo que esa delegación del poder en unos representantes, ese control de ellos, ese nuevo formato de participación ciudadana, esa incorporación de otros actores en la escena democrática, es lo que nos puede llevar a pensar que la democracia no es una apuesta de un solo día cada seis años para presidente, cada tres para diputados”.

 

En lo concerniente a los organismo que  empezaron ciudadanizados y hoy son botín político el académico consideró la necesidad de recuperarlos y vuelvan a ser un contrapeso. 

 

“Sí, porque vamos a seguir teniendo elecciones  y sufriendo el riesgo de que las elecciones sean procesos inequitativos y desiguales y entonces necesitamos por ese lado, de este tipo de organismos, así como necesitamos reemplazar los temas que tiene que ver con los derechos de ciudadanía, con los problemas que están enquistados en la desigualdad social y en las formas tan lamentables, dramática, dolorosas que tenemos de violencia”.

 

Fu enfático al establecer que: “ Ahí se necesitan esos contrapesos y no dejar todo a creer que esa espera constitucional, normativa de ‘deber ser’, es la que nos tiene que empujar, si no se crea una forma de espíritu público, de espíritu de ciudadanía que nos haga ser iguales, pero diferentes”.

Escrito por: 
Gabriela Díaz García
Fotografía: 
Archivo
Fuente: 
Difunde CUCSH