Current Size: 100%

Viviendo en el país y en el momento equivocados

dr-darwin-franco-migues-moderador-xxix-encuentro-nacional-amic.jpg

“Lo peor que nos podía pasar en esta ciudad, en donde no pasaba nada, era que un día salieras y te tocara una balacera, nos dijo Luis Carlos Nájera, en una rueda de prensa cuando era fiscal de Jalisco”.

 

Lo anterior fue recordado por el doctor Darwin Franco Migues, profesor investigador del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH), al preguntarle su opinión sobre las declaraciones oficiales que “justifican” las muertes o desapariciones de jóvenes en nuestro estado, arguyendo que estaban en el lugar y en el momento incorrectos.

 

El especialista aseguró que “Jalisco tiene índices de violencia más altos que otros estados que consideramos como lo peor. Salvo Tamaulipas, que ése si es un verdadero infierno, tenemos índices de violencia, desapariciones, secuestros, extorciones y homicidios más altos que Michoacán, que Veracruz, más que Guerrero, a los que consideramos violentísimos. Lo que pasa es que tenemos una cultura que no nos permite ver lo que en realidad ocurre”.

 

Trajo a cuento las declaraciones del ex fiscal, a raíz del atentado que sufrió a finales de mayo pasado. “Lo recordé claramente a partir de lo que le ocurrió a él, porque para la autoridad es muy fácil decir eso: el problema es que salgamos y nos toquen unos balazos, en lugar de hacerse responsable de lo que implica lo que está diciendo”.

 

Para el profesor de la Licenciatura en Comunicación Pública del CUCSH, “cuando ellos dicen eso, lo que no dicen de manera abierta, es que ellos no tiene control sobre la seguridad, de tal manera que pueden ocurrir esos hechos, sin que ellos necesariamente sepan o puedan hacer algo”.

 

El asunto reviste gravedad, consideró el Franco Migues, “porque entonces, un tema que es de carácter público, como es el de la seguridad, lo dejan como un tema de carácter privado y así cada quien cuídese como pueda, salga como pueda”.

 

La autoridad, al deslindarse de su responsabilidad, “estamos hablando de que la seguridad pública es su principal obligación y de que el derecho a la seguridad es un derecho humano y por lo tanto el Estado está obligado a generar las condiciones para que podamos salir a la calle sin miedo”.

 

El académico precisó que si bien “sabemos que quizás no se pueda tener un policía en cada esquina, si se tiene que establecer estrategias de seguridad que permitan saber, por ejemplo, que un grupo de delincuencia organizada es capaz de generar un atentado en una avenida tan transitada como Chapultepec, en contra de un funcionario que logró librarla porque tiene una camioneta blindada y tiene por lo menos cinco o seis elementos como guardia personal, ¿qué podemos esperar el resto?”.

 

En cuanto a las muertes ocurridas durante los acontecimientos, Franco Migues fue enfático al establecer que “son muertes que no debieron suceder nunca, que pudieron ser evitadas, si existiera una labor de inteligencia. Se entiende que fue una situación límite, pero hay estrategias de seguimiento y coordinación, que impiden hacerlo como si fuera el viejo oeste, poniendo en riesgo a ciudadanos”.

 

Pero además, “la muerte del señor que fallece por dos balas perdidas mientras cruzaba un puente peatonal por López Mateos, no sabemos si fue una bala de la policía o de los delincuentes. En el caso del pequeño Tadeo, es una muerte como para que reaccionemos y si no lo hacemos, no sé con qué lo haremos, porque es la muerte de un bebé y su mamá está en estado delicado, con quemaduras en todo su cuerpo, porque no pudieron salir a tiempo de un camión en llamas. Esa es la circunstancia de la violencia que estamos viviendo, donde no fuimos capaces de brindarle un futuro a un niño de ocho meses”.

 

Puntualizó que en el caso de la muerte de Tadeo, “si bien fue consecuencia de la acción de los sujetos que quemaron el vehículo, también hay responsabilidad del Estado, que en lugar de tener una reacción de inteligencia, se dedicó a perseguir a punta de balazos a los delincuentes por toda la ciudad, sin importarle o importándole muy poco, las consecuencias que podía generar”.

 

La quema del autobús, agregó, “es consecuencia de una acción de seguridad. Es decir, sí, sabemos que la autoridad no puede prever qué camión van a tomar, pero la autoridad tendría que saber que esa es una acción recurrente del crimen organizado, porque es algo que ocurrió en 2011, ellos sabían que eso ocurre”, dijo.

Escrito por: 
Gabriela Díaz García
Fotografía: 
Humberto Muñiz
Fuente: 
Difunde CUCSH