Marx

La doctrina materialista, según la cual los hombres son producto de las circunstancias y de la educación, y, por consiguiente, los hombres transformados son producto de otras circunstancias y de una educación modificada, olvida que son precisamente los hombres quienes transforman las circunstancias, y que el educador necesita a su vez ser educado. Por ello conduce forzosamente a dividir la sociedad en dos partes, una de los cuales está por encima de la propia sociedad.
La coincidencia de la modificación de las circunstancias con la actividad humana no puede ser concebida y entendida racionalmente sino como práctica revolucionaria.

III tesis sobre Feuerbach