Ideas sobre la ciudad como personaje literario
La ciudad trasciende el espacio geográfico y se convierte en personaje literario
En el marco del Seminario Permanente de Investigación del Departamento de Estudios Literarios del CUCSH, la doctora Dulce María Zúñiga Chávez reflexionó sobre la manera en que la literatura transforma los espacios urbanos en escenarios simbólicos, territorios de memoria y protagonistas de las narraciones.
El Departamento de Estudios Literarios del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) llevó a cabo la conferencia “Ideas sobre la ciudad como personaje literario”, impartida por la doctora Dulce María Zúñiga Chávez, rectora del CUCSH y profesora investigadora de la Universidad de Guadalajara.
La actividad formó parte del Seminario Permanente de Investigación del Departamento de Estudios Literarios y contó con la participación de la doctora Teresa Georgina González Arce, profesora investigadora del departamento, como moderadora.
Durante su intervención, la rectora Zúñiga Chávez planteó que la ciudad trasciende su condición de espacio geográfico para convertirse en una construcción social, cultural e imaginaria. Desde la literatura, explicó, los espacios urbanos adquieren identidad, memoria y características propias, hasta alcanzar en determinadas obras una presencia equiparable a la de los personajes: “La ciudad es un medio complejo que no puede resumirse en sólo un espacio geográfico”.
La académica señaló que las ciudades constituyen entramados en los que convergen dimensiones sociales, culturales, económicas y políticas, además de las experiencias de quienes las habitan. A estos elementos se incorpora una dimensión particularmente relevante para la creación literaria: la imaginación.
Desde esta perspectiva, la ciudad puede entenderse como un modelo civilizatorio y un ecosistema en constante transformación, condicionado por el territorio, las actividades humanas, las necesidades de sus habitantes y las contingencias que enfrenta. La literatura, al representarla, contribuye a construir nuevas formas de percibirla y recordarla.
Como parte de su recorrido por las representaciones urbanas, la doctora Zúñiga Chávez abordó algunos de los imaginarios míticos de la ciudad presentes en la tradición occidental, particularmente aquellos vinculados con la tradición bíblica. En este contexto, hizo referencia al relato del Génesis, en el que Caín construye una ciudad en el país de Nod y la nombra Enoch, en alusión a su primogénito. Este episodio permite identificar una temprana asociación entre ciudad, civilización y actividad humana.
Asimismo, destacó la dimensión simbólica que ciudades como Babilonia y Jerusalén han adquirido a lo largo de los siglos, trascendiendo su existencia material para incorporarse a diversos imaginarios culturales y literarios.
La literatura también ha transformado ciudades existentes en espacios reconocibles a través de las obras de sus autores. París, Dublín, Alejandría, Buenos Aires, Nueva York, Roma y la Ciudad de México, entre otras, han adquirido nuevas dimensiones gracias a las narraciones que las han convertido en parte fundamental de la experiencia literaria. Entre los ejemplos mencionados estuvieron la Alejandría de Lawrence Durrell, el París recreado por autores como Honoré de Balzac, Victor Hugo, Georges Perec y Julio Cortázar, así como la Ciudad de México representada en La región más transparente, de Carlos Fuentes.
También hizo referencia a la Roma de Alberto Moravia, al Buenos Aires de Roberto Arlt y Jorge Luis Borges, y a la Nueva York literaria de John Dos Passos y Paul Auster. En estas obras, explicó, la ciudad deja de ser un simple escenario y adquiere una presencia determinante en el desarrollo de las historias, en la construcción de los personajes y en la experiencia narrativa.
Uno de los principales ejes de la conferencia fue la obra de Italo Calvino, escritor italiano que, señaló la Dra. Zúñiga Chávez, ha acompañado buena parte de su trayectoria de investigación literaria. En particular, destacó Las ciudades invisibles, publicada en 1972 y considerada una obra fundamental de la literatura contemporánea. El libro reúne 55 ciudades imaginarias, todas con nombres femeninos, descritas por el viajero Marco Polo al emperador mongol Kublai Kan.
Ninguna de estas ciudades corresponde a un lugar real. Cada una representa una forma distinta de habitar, recorrer, imaginar y comprender el espacio. A través de ellas, Calvino reflexiona sobre la memoria, los deseos, las relaciones humanas y las transformaciones de los territorios urbanos. La ciudad aparece así como algo más que un conjunto de calles, edificios e infraestructura: es también una construcción colectiva determinada por las experiencias de quienes la habitan.
La obra mantiene, además, un estrecho vínculo con las transformaciones urbanas de la modernidad. Calvino comenzó a trabajar en ella durante la década de 1960, en un contexto marcado por la expansión urbana italiana y la especulación inmobiliaria. Sus experiencias como habitante y viajero, particularmente sus estancias en Turín, París y Nueva York, también influyeron en su manera de concebir el espacio urbano.
La relación entre ciudad, arquitectura e imaginación se extiende al diálogo de Calvino con el escultor italiano Fausto Melotti y sus denominadas “microarquitecturas”, cuya influencia puede reconocerse en algunas de las ciudades imaginarias de la obra, caracterizadas por su ligereza, verticalidad y estructuras imposibles. Entre ellas destaca Ottavia, una ciudad suspendida sobre una red entre dos montañas, mientras que Baucis se construye sobre largos zancos entre las nubes. Esta última fue abordada como una metáfora de la relación entre civilización y naturaleza.
En Baucis, los habitantes observan el mundo natural desde las alturas y mantienen una relación distante con el suelo. Para Dulce María Zúñiga Chávez, esta representación permite reflexionar sobre la manera en que las sociedades transforman el territorio para hacerlo habitable y sobre los límites que enfrenta esa transformación ante el deterioro ambiental. Esta preocupación mantiene especial vigencia frente a los desafíos contemporáneos relacionados con la expansión urbana, la crisis ambiental y la necesidad de replantear las formas de habitar las ciudades.
A más de cinco décadas de su publicación, Las ciudades invisibles continúa siendo una obra de referencia para pensar el espacio urbano desde perspectivas literarias, arquitectónicas, filosóficas y sociales. La doctora Zúñiga Chávez subrayó que el libro no debe entenderse únicamente como una colección de ciudades fantásticas, sino como una profunda reflexión sobre el fenómeno civilizatorio de la ciudad y las múltiples maneras en que esta es experimentada por sus habitantes: “Todo lo que hago en estudios, todo lo que hago en investigación literaria, me lleva a Calvino”, expresó la académica al referirse a la influencia del escritor italiano en su trayectoria.
Otro de los temas abordados durante la conferencia fue la categoría de Ciudad Literaria, creada por la UNESCO en 2004 como parte de la Red de Ciudades Creativas. Edimburgo fue la primera ciudad en recibir esta distinción, seguida posteriormente por otras urbes como Melbourne, Iowa, Dublín y Reikiavik.
La académica explicó que este reconocimiento considera diversos factores, entre ellos la presencia de librerías y editoriales, programas de escritura creativa, festivales y actividades culturales, así como la relación de escritores y obras con determinados espacios urbanos. En este sentido, destacó el caso de Dublín, cuya identidad literaria mantiene una estrecha relación con la obra de James Joyce, particularmente con Ulises, además de su vínculo con autores como Jonathan Swift, Oscar Wilde, Bram Stoker, George Bernard Shaw, W. B. Yeats, Samuel Beckett y Seamus Heaney.
Sin embargo, la relación entre literatura y ciudad no se limita a los espacios que pueden recorrerse físicamente. La literatura también crea ciudades inexistentes que alcanzan una presencia significativa en el imaginario colectivo: “Hay cientos, miles de ciudades que no se pueden visitar más que con la lectura”, planteó la ponente.
Estos espacios pueden ser ciudades, pueblos, islas, metrópolis, países o incluso mundos completos surgidos de la imaginación de los autores. Particularmente en la literatura fantástica y de ciencia ficción, permiten explorar otras formas de organización social, distintas posibilidades de existencia y nuevas maneras de relacionarse con el espacio. De esta manera, la literatura no sólo representa las ciudades existentes: también las inventa, las transforma y les otorga una identidad propia.
La conferencia permitió reflexionar sobre la estrecha relación entre literatura, espacio e imaginación, así como sobre la capacidad de las obras literarias para convertir a las ciudades en protagonistas de las narraciones. Desde esta mirada, la ciudad deja de ser únicamente el lugar donde ocurren las historias para convertirse en una construcción simbólica que concentra memorias, deseos, conflictos, relaciones humanas y posibilidades de futuro.
En el universo literario, algunas ciudades pueden desaparecer físicamente y, sin embargo, permanecer en la memoria de generaciones de lectores. Otras nunca han existido y, pese a ello, forman parte de la cultura colectiva. Así, la literatura demuestra que una ciudad también puede construirse con palabras y que, en ocasiones, la única manera de recorrerla es mediante la lectura.
Atentamente
“Piensa y Trabaja”
“40 años de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara”
Zapopan, Jalisco, 9 de septiembre de 2026