Analizan en el CUCSH las transiciones democráticas y los nuevos autoritarismos en América Latina
Analizan en el CUCSH las transiciones democráticas y los nuevos autoritarismos en América Latina.
Especialistas en ciencia política reflexionaron sobre los cambios recientes en la región, la fragilidad de los contrapesos democráticos y los desafíos que enfrenta México ante el avance de discursos y prácticas autoritarias.
Las transformaciones políticas que atraviesa América Latina, el retroceso de algunos gobiernos identificados con proyectos progresistas y el crecimiento de fuerzas de centro-derecha y derecha fueron algunos de los temas analizados durante el panel “Transiciones inacabadas o nuevos autoritarismos en América Latina: el caso México”, realizado en el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) de la Universidad de Guadalajara.
El encuentro, organizado por el Doctorado en Ciencia Política del CUCSH, reunió a los investigadores Mauricio Merino Huerta, Carlos Illades y Teresa Marroquín Pineda, quienes participaron en una conversación en torno a los cambios que experimentan las democracias latinoamericanas y las condiciones que han permitido el surgimiento de nuevas expresiones de poder. El panel fue moderado por el doctor Igor González, profesor investigador de la Universidad de Guadalajara.
Desde el aula Fernando Pozos, los especialistas destacaron la pertinencia de discutir el rumbo político de América Latina en un momento marcado por importantes modificaciones en el mapa ideológico de la región. En este contexto, señalaron que los acontecimientos políticos recientes permiten observar una transformación significativa respecto de años anteriores, con el surgimiento de gobiernos de orientación conservadora y el debilitamiento de algunas administraciones que se identificaban con posiciones progresistas.
La discusión partió de una pregunta central: ¿hasta qué punto puede considerarse inacabada la transición democrática mexicana y cuáles son los elementos que permiten sostener esta afirmación? A partir de este planteamiento, los investigadores coincidieron en que México cuenta con una democracia formalmente establecida, particularmente en materia electoral, pero enfrenta dificultades para consolidar plenamente otros componentes de una democracia de calidad.
Entre estos desafíos se encuentran la vigilancia ciudadana, la existencia de contrapesos efectivos frente al poder y el fortalecimiento de las instituciones. A ello se suma la convivencia entre las estructuras democráticas y discursos políticos de carácter populista que, aun cuando pueden presentarse bajo una retórica vinculada con la izquierda, incorporan rasgos que pueden derivar en prácticas o tentaciones autoritarias.
Los especialistas señalaron que esta tensión no es completamente nueva en la historia política mexicana. Existen factores de larga duración que han dificultado la consolidación de una democracia con mayores niveles de participación, rendición de cuentas y equilibrio institucional. Entre ellos, la discusión identificó problemáticas que suelen quedar fuera de los debates estrictamente electorales, como la violencia y las condiciones económicas que atraviesan al país.
Otro de los cuestionamientos planteados durante el panel fue si el escenario político mexicano actual representa una transición hacia nuevas formas de autoritarismo o si, por el contrario, se trata de una reconfiguración del poder que continúa desenvolviéndose dentro de los límites democráticos.
Ante esta interrogante, los investigadores observaron que el escenario actual combina elementos de continuidad con otros que representan cambios importantes en la manera de ejercer y disputar el poder. Esta combinación genera una situación compleja en la que persisten prácticas históricas, al tiempo que aparecen nuevas formas de relación entre los actores políticos, las instituciones y la ciudadanía.
En este análisis también ocupó un lugar importante la impunidad, considerada como un problema persistente que ha acompañado durante décadas a la vida pública del país y que trasciende a los distintos partidos políticos. Su permanencia, señalaron, contribuye al desencanto ciudadano y puede alimentar percepciones que terminan confundiendo la frustración democrática con una aceptación o incluso una tentación hacia soluciones autoritarias.
La conversación permitió advertir que los procesos democráticos no pueden evaluarse únicamente a partir de la celebración periódica de elecciones. También es necesario observar la fortaleza del Estado de derecho, la capacidad institucional para hacer cumplir las normas, la existencia de contrapesos y la posibilidad de que la ciudadanía ejerza una vigilancia efectiva sobre quienes ocupan espacios de poder.
En este sentido, la desigualdad, la violencia y la debilidad del Estado de derecho fueron identificadas como algunos de los principales factores que condicionan el presente y futuro de la democracia mexicana. Los investigadores advirtieron que estos problemas adquieren una dimensión todavía mayor frente a un escenario internacional caracterizado por crisis económicas, transformaciones tecnológicas y los retos que plantea la inteligencia artificial para la gobernanza pública.
En suma, más que ofrecer respuestas definitivas, el panel abrió un espacio para cuestionar las transformaciones que atraviesan las democracias latinoamericanas y para reconocer que los cambios políticos de la región requieren una mirada crítica, histórica y sustentada en evidencia.
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Zapopan, Jalisco, 7 de octubre de 2026