Cuando la poesía deja de leerse y comienza a vivirse: ecos creativos en la Prepa 10
En el marco del Día Mundial de la Poesía (21 de marzo), y como parte de las actividades realizadas por el Departamento de Estudios Literarios del CUCSH, en colaboración con la iniciativa “Ecos de la 10”, organizada por la Academia de Comprensión Lectora de la Preparatoria Número 10 de la UDG, se llevó a cabo una actividad en la cual la biblioteca “Elena Poniatowska Amor” se convirtió en un espacio de encuentro entre la palabra, la reflexión y la creatividad, donde estudiantes y docentes compartieron un momento en el que la poesía dejó de ser un concepto abstracto para vivirse como una experiencia cercana y profundamente humana.
La jornada contó con la presencia del poeta Ricardo Castillo Sevilla, reconocido como una de las voces más importantes de su generación en Jalisco y a nivel nacional, quien ha sido profesor investigador en el Departamento de Estudios Literarios y en la Licenciatura en Escritura Creativa del CUCSH. Su obra, caracterizada por un lenguaje accesible, irónico y honesto, ha acompañado a distintas generaciones al hablar de lo cotidiano, del amor, las dudas y las contradicciones de la existencia.
Sin embargo, uno de los ejes más significativos del encuentro giró en torno al libro mencionado por la jefa del Departamento de Estudios Literarios del CUCSH, la doctora Teresa Orozco López: “La máquina del instante de creación poética”. Más que un libro convencional, la doctora Teresa Orozco lo describió como un artefacto creativo: una propuesta lúdica que, mediante un tablero y dados, invita a los estudiantes a construir poesía a partir de versos de la tradición universal.
La doctora explicó que el proceso inicia con una especie de “curaduría poética”, donde los participantes toman fragmentos de autores de distintas épocas y geografías para armar un poema propio. Este primer acercamiento, aparentemente aleatorio, abre la puerta a algo más profundo: el descubrimiento de la sensibilidad hacia la palabra. La intención, subrayó, es que los jóvenes reconozcan la belleza del lenguaje y, a partir de ahí, se atrevan a expresar sus ideas, emociones y temores con una voz propia.
El impacto del libro no se quedó en la teoría. Los estudiantes de la preparatoria trabajaron directamente con esta herramienta, experimentando con versos, combinaciones y significados. Así, el juego se transformó en un puente hacia la creación personal.
Durante su intervención, Ricardo Castillo retomó el sentido de este tipo de propuestas. Aclaró que no se trata únicamente de formar escritores, sino de despertar algo más amplio: la capacidad de percibir el mundo de otra manera. La poesía, explicó, no pertenece sólo a quienes escriben, sino a cualquier persona capaz de notar los cambios sutiles de la vida, como la transformación de la luz en un día cualquiera.
El poeta habló de dos formas de memoria: una funcional, necesaria para la vida cotidiana, y otra más íntima, ligada a la imaginación y a lo que algunos llaman inconsciente o espíritu. Es en ese segundo espacio donde habita la poesía. Ahí, dijo, la verdad deja de ser absoluta y se transforma en una experiencia personal, en una exploración de lo que somos.
Ricardo Castillo también destacó cómo el “yo” en la poesía es múltiple: puede ser quien escribe, quien se lee o incluso una voz colectiva. En ese juego de identidades, la poesía se convierte en una herramienta para escucharse a uno mismo y entenderse desde distintas perspectivas.
El libro, en este sentido, funciona como un detonador. No impone reglas rígidas, sino que invita a jugar con el lenguaje, a experimentar con sustantivos, adjetivos y estructuras, hasta encontrar una voz propia. “Ese es el sentido: disparar la creatividad”, enfatizó.
La respuesta de los estudiantes confirmó que el objetivo se estaba cumpliendo. En un ambiente de camaradería y diálogo abierto, compartieron su experiencia al trabajar con “La máquina del instante de creación poética”. Coincidieron en que esta forma de acercarse a la poesía resultó no solo accesible, sino estimulante, despertando un interés genuino por escribir y expresarse.
Más allá de la literatura, la jornada dejó una idea clara: la poesía no es un territorio exclusivo, sino una forma de mirar y entender el mundo. Y, como quedó demostrado en la Preparatoria 10, también puede comenzar con un juego.