El Auditorio 1 del edificio I del CUCSH es nombrado en honor al doctor Adalberto Ortega Solís
En el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) de la Universidad de Guadalajara se llevó a cabo la ceremonia de develación de la placa que otorga el nombre del doctor Adalberto Ortega Solís al Auditorio 1 del edificio I, como reconocimiento a su destacada trayectoria académica, profesional y humana. El acto solemne tuvo lugar en el Auditorio Rosario Castellanos y congregó a autoridades universitarias, docentes, estudiantes y miembros de la comunidad jurídica.
El presídium estuvo integrado por la maestra Karla Alejandrina Planter Pérez, rectora general de la Universidad de Guadalajara; la doctora Dulce María Zúñiga Chávez, rectora del CUCSH; el doctor Adalberto Ortega Solís, abogado distinguido, maestro emérito de la Universidad de Guadalajara y docente de esta casa de estudios; la maestra Erika Natalia Juárez Miranda, secretaria general del Sindicato de Trabajadores Académicos de la Universidad de Guadalajara; la doctora Karla Fabiola Vega Ruiz, directora de la División de Estudios Jurídicos del CUCSH; y el doctor Guido Adalberto Bugarín Torres, delegado académico de la misma división.
El doctor Adalberto Ortega Solís es considerado una de las figuras más representativas de la vida jurídica de Jalisco. Su trayectoria profesional, académica y cívica se ha desarrollado de manera paralela a las grandes transformaciones del México contemporáneo y de la globalización, siempre guiada por una convicción profunda: la defensa del derecho como base del orden social y de la vida institucional.
Durante el homenaje, el doctor Guido Adalberto Bugarín Torres señaló que la designación del Auditorio 1 con el nombre del doctor Ortega Solís fue aprobada por unanimidad, en reconocimiento a una vida que ha trascendido en los planos docente, profesional y social. Destacó que sus aportaciones constituyen el marco perfecto para que un ilustre maestro de la antigua Facultad de Derecho reciba este merecimiento. “Hoy honramos su trayectoria, su don de gente y sus aportaciones en el campo del derecho; rendimos tributo al hombre, al jurista, al académico, al esposo, al padre, al abuelo y, sobre todo, a un gran universitario”, expresó.
Por su parte, la maestra Karla Alejandrina Planter Pérez subrayó que este acto representa un ejercicio de justicia y de profunda gratitud hacia un hombre que ha entregado su vida al derecho. Señaló que nombrar un espacio universitario es también un acto de memoria, pues permitirá que generaciones futuras pronuncien de manera permanente el nombre de Adalberto Ortega Solís, como recordatorio de su tesón, disciplina y pasión por la abogacía.
La maestra Erika Natalia Juárez Miranda destacó el valor de rendir homenajes en vida y agradeció al doctor Ortega Solís por el cariño y la formación brindada a múltiples generaciones de la División de Estudios Jurídicos, a quienes ha acompañado con cercanía y compromiso.
En su intervención, la doctora Dulce María Zúñiga Chávez afirmó que elogiar la vida del doctor Ortega Solís es rendir homenaje a una vocación guiada por la disciplina, la congruencia y un profundo amor por el derecho. Señaló que su legado no se mide únicamente por los cargos ocupados, sino por la inspiración que ha sembrado a lo largo de su vida, recordando que el derecho cobra sentido cuando se vive con integridad y que la universidad cumple su misión al formar mujeres y hombres comprometidos con la sociedad.
La doctora Karla Fabiola Vega Ruiz resaltó que la develación de la placa es resultado de un proceso institucional sólido y legítimo, y un reconocimiento colectivo plenamente justificado. Subrayó que el doctor Ortega Solís no sólo impartió cátedra, sino que formó carácter, enseñando el derecho con responsabilidad social y dejando una huella profunda tanto en el ámbito profesional como en el humano.
Asimismo, el maestro José Trinidad Padilla López, el doctor Arturo Zamora, Tonatiuh Bravo Padilla, entre otras destacadas autoridades universitarias enviaron un mensaje de felicitación al homenajeado, señalando que reconocer su trayectoria honra y prestigia a la Universidad de Guadalajara, y sumándose al júbilo de la comunidad universitaria que ha sido testigo de su legado.
Finalmente, el doctor Adalberto Ortega Solís, visiblemente agradecido, expresó que enseñar con el ejemplo y con los libros es una lección heredada de sus grandes maestros. Recordó que la docencia implica paciencia y coherencia, y que el mejor discurso es una vida consagrada a la práctica de los valores. Reflexionó sobre la importancia de la integridad, la acción y el aprendizaje permanente, subrayando que el docente siempre continúa siendo estudiante, incluso cuando se encuentra frente al aula.
Con la develación de esta placa, la Universidad de Guadalajara reafirma su compromiso con la memoria, el reconocimiento y la gratitud hacia quienes han contribuido de manera decisiva a la formación académica, ética y social de generaciones enteras, dejando una huella perdurable en la vida universitaria.